P: ¿Cómo te sientes cuando te niegas a participar en un proyecto y sin embargo los realizadores no cesan de buscarte? ¿Te molesta o, por el contrario, lo tomas como una especie de cumplido?
R: Depende totalmente de si esta insistencia incluye nuevas ideas o no. Si no hay nada nuevo, sus acciones comienzan a molestarme. Pero esta vez no fue así. Yo no fui el único que pudo darse cuenta de que el contenido del guión no servía.
P: ¿Tuviste tus reservas para pasar de un papel icónico en BATMAN a uno similar en TERMINATOR?
R: No sentí nada parecido. Sin embargo, yo no quería aparecer en esta cinta por varias razones. El guión no me pareció óptimo cuando lo recibí. No tenía nada que ver con lo que hice en BATMAN, ni con John Connor. Yo me preguntaba por el sentido de otro episodio de TERMINATOR. Respeto muchísimo a todos los realizadores implicados, pero debo confesar que la tercera parte no me gustó en absoluto. Y no podía imaginar qué diablos podrían hacer para reinventar la franquicia. Me gustaba la idea de una nueva parte porque me encantan los dos primeros episodios. Pero el primer guión para esta cuarta parte no tenía nada de atractivo. Me rehusé un par de veces, pero McG insistió tanto que al final accedí, bajo la condición de que comenzáramos desde cero.
P: ¿Cómo te sientes cuando te niegas a participar en un proyecto y sin embargo los realizadores no cesan de buscarte? ¿Te molesta o, por el contrario, lo tomas como una especie de cumplido?
R: Depende totalmente de si esta insistencia incluye nuevas ideas o no. Si no hay nada nuevo, sus acciones comienzan a molestarme. Pero esta vez no fue así. Yo no fui el único que pudo darse cuenta de que el contenido del guión no servía.
P: ¿Qué te pareció que debía ser modificado?
R: Muchas cosas. Con la versión original, mi trabajo se hubiera reducido a una semana. Tras la huelga de los guionistas, Jonah Nolan se sumó al proyecto y en unas cuantas semanas realizó un trabajo excelente, y así, de pronto ya contábamos con material que valía la pena filmar. La historia resultante difiere muchísimo de las cintas anteriores, pero no por ello sacrifica la mitología establecida. La historia retoma la misma clase de mundo, pero no se basa en los viejos trucos. Imposible repetir infinitamente el asunto del consabido villano que sigue dando caza sin tregua. Vaya, ésa es la naturaleza de los Terminators, pero, ¿cuántas veces puedes echar mano de la misma fórmula? Cuando descubrí que Jonah había realizado algo muy bueno y que, además, mi personaje tendría más trabajo, supe que estábamos listos para filmar un nuevo episodio.
P: ¿A qué te refieres cuando señalas que John Connor, tu personaje, sólo trabajaría siete días?
R: No lo sé. Era una noción muy extraña de los guionistas originales. Los Connors siempre han constituido algunas de las presencias centrales de esta saga. ¿Por qué romper esta regla?
P: Leí una estadística que menciona que seis actores diferentes han interpretado el papel de John Connor en distintos proyectos para cine y televisión. ¿Estudiaste las actuaciones de estos jóvenes actores con el propósito de dar seguimiento a los matices que conforman la personalidad del personaje?
R: No. Jamás. Vi las cintas, pero no presté mucha atención a las actuaciones. Si te fijas bien en John, él es un hombre siempre distinto, y esto es incluso notorio en las primeras dos cintas. John vive con el conocimiento profético de lo que puede ocurrir con su vida. Sin embargo, me pareció que no había necesidad de darle seguimiento a ese detalle. Esta vez, la continuidad viene dada en el plano de su adaptación a la tecnología, pero ahora lleva el peso del mundo sobre los hombros ya que debe guiar a sus hombres y debe preservar todas esas cualidades que hacen de él un líder. El John de T2 no poseía estos rasgos.
P: Ya que no quisiste basarlo en el personaje de las cintas anteriores, ¿de dónde partiste para construir a este hombre?
R: Sólo tuve que pensar en alguien como él, que posee un conocimiento desquiciado – que sabe cuál es su destino. Esta clase de sabiduría es similar a la de los cultos religiosos. Pero yo deseaba atemperarlo y plantar sus pies en la tierra. Para ello había que partir de algo tan superficial como su atuendo. Cuando llegué al set, el equipo quería adornarme con plumas y otras cosas de índole supersticiosa, pero a mí siempre me ha parecido que John Connor es la persona menos supersticiosa del mundo. Él puede ver a través de toda esa farsa. Yo quería convertirlo en un tipo pragmático porque ésa es su única defensa en medio de tanta locura. De pronto él se encuentra en mundo que está de cabeza y que no guarda relación alguna con el mundo que él conoce. Por ende, su reacción consiste en tornarse pragmático, en vez de ponerse a llorar por la pérdida de toda su vida anterior. Mi propósito no fue volverlo inhumano, sino solamente poder explicar su capacidad para hacer todo lo que tiene que hacer. Él es un líder nato; puede ser severo y tosco, pero en realidad se preocupa por todo mundo. Para mí resultaba esencial convertirlo en una figura de peso, auténticamente central. Siempre se encuentra en la línea frontal, y su manera de guiar a los demás es mediante el ejemplo.
P: Irónicamente, ahora podemos ver que las máquinas se han vuelto imprescindibles en nuestra vida diaria. Teléfonos celulares, señales de tráfico, etcétera – las máquinas controlan todas nuestras actividades.
R: Es verdad. Ya no necesitamos fantasear excesivamente para poder adentrarnos en el extraordinario mundo de la cinta; un mundo que quizás no lleguemos a experimentar de otro modo. Me parece que jamás veremos a máquinas de forma humana caminando por las calles. Y eso es lo hermoso de esta película.
P: ¿Cómo te llevas con la tecnología?
R: No pienso mucho en ella, pero reconozco su importancia.
P: ¿Cómo planearon tú y Sam Worthington la coreografía de la tensión?
R: Lo hablamos unas cuantas veces, eso es todo. Sam es un actor muy pragmático; uno sólo tiene que ponerse a hacer las cosas. Lo más recomendable es descubrir las ideas conforme van apareciendo. Uno se prepara y luego se olvida del entrenamiento, pero conVi la esperanza de que este conocimiento siga dentro del actor y emerja en el momento justo.
P: ¿Estabas familiarizado con el trabajo de Sam? Al fin y al cabo, él es un nuevo valor proveniente de Australia...
R: Vi SOMERSAULT, una de sus cintas australianas. Me pareció excelente- un actor que no se comportaba como actor. Cuando lo vi supe enseguida que él tenía que ser la co-estrella. Me encantaba el hecho de que no fuera una figura popular en los Estados Unidos. Pero creo que eso está a punto de cambiar. Pronto encenderá al público. Se volverá tan famoso que tendrá que aprender a controlar la situación.
P: Tu relación con Christopher Nolan durante la filmación de las cintas de BATMAN fue muy estrecha. ¿Cómo describirías tu trabajo con McG?
R: Nolan y McG son totalmente distintos. Pero eso es lo que más me gusta de mi trabajo. Siempre es posible trabajar con personalidades opuestas. Los directores nunca trabajan con otros directores, así que desconocen los métodos del resto. McG es un personaje fuera de serie. Posee una tremenda facilidad para involucrar al equipo y hacer que los integrantes del mismo se sientan apreciados y valorados por los demás. Y semejante actitud constituye un talento inapreciable. Los equipos de producción suelen sentirse fuera de la jugada, pero a él le gusta incluir a todo el mundo. Durante las largas horas de trabajo, jamás escuché una queja en el set. Confía en su propio juicio, pero su anhelo consiste en mirar siempre adelante y hacer algo distinto cada vez, así que siempre estará dispuesto a escuchar sugerencias. Es obvio que no aplicará todas las ideas ajenas que le sean compartidas, porque entonces dejaría de ser un director. Pero le gusta sentir que todos los que le rodean tienen ideas y una férrea opinión acerca de la estructura de la película o de cómo manejar una escena. Tras escuchar las opiniones, él se sienta y toma sus propias decisiones. Siempre se mostró muy receptivo a la noción de que dos cabezas son mejor que una. Pero las producciones constituyen un medio para el director, y al final del día, ésta es la cinta de McG, y de nadie más.
P: Siempre has abordado tus papeles con valentía. Y esto incluye las veces que has tenido que perder peso o las veces en que tú mismo has realizado tus propias acrobacias. ¿De qué manera descubres que has llegado a un límite en términos físicos?
R: En esta cinta no utilizamos muchos dobles. Y los que utilizamos fueron necesarios por cuestiones de tiempo. En realidad filmamos esta película en poco tiempo: setenta días; mientras que la mayoría de las cintas de estas dimensiones demoran entre 120 y 130 días. A veces ocurría que teníamos que filmar las acrobacias, pero yo ya estaba inmerso en otra escena y sencillamente no podía hacer las dos cosas al mismo tiempo. Sin embargo, yo siempre quise estar ahí. Nunca he creído que una escena de acción se agota en su propia actividad; es decir, esas escenas sirven para realzar la historia, pero si éste no es el caso, sería mejor prescindir de ellas. Las acrobacias deberían ser parte de la actuación, y por ello yo mismo debo batirme en combate. Esta vez pude hacerlo una gran cantidad de veces.
P: ¿Pero nunca has sucumbido a la fatiga?
R: Sí, pero esta vez no fue diferente. Con los Terminators no se puede luchar ni forcejear. Si te atrevieras a confrontarlos físicamente terminarías con todos los huesos rotos. John Connor es muy inteligente y por ello sabe muy bien que lo que se necesita para acabar con un Terminator es un arma específica. Muchas de las acrobacias de la cinta involucraron el manejo de armas. Por otro lado, deposité toda mi confianza en los acróbatas, dobles y tramoyistas porque ya los conocía yo de mis tiempos en BATMAN.
P: ¿Te sirvieron de algo los Terminators prácticos que Stan Winston colocó en el set?
R: Fue muy bueno tenerlos en el set. Funcionaron maravillosamente. Sin embargo, en cuanto alguien intentaba forzar sus rostros con algún tipo de expresión, la cosa se tornaba ridícula. Tal y como ocurre con un esqueleto, estas criaturas carecen de emociones. Pero sí que fue bueno tenerlas allí. Cuando luché contra el T-600, el bicho me pareció terriblemente pesado, e incluso me sacudió y me molió a golpes. Los robots fueron controlados por titiriteros profesionales, pero gracias a la magia de la Imágenes Generadas por Computadora, sobre la pantalla parece que las máquinas poseen voluntad propia. Ese detalle me parece asombroso. Cuando vi los resultados caí en la cuenta de que acababa de conocer a las verdaderas estrellas de la película. Los T600 y los T800 son las verdaderas estrellas. Fascinante.
P: Eras un niño de diez años cuando el primer episodio fue lanzado. ¿Qué recuerdas de aquellos tiempos?
R: Que la vi tiempo después en video, en casa de unos amigos. Recuerdo asimismo que a los diecisiete fui al cine a ver TERMINATOR 2. Nunca antes había tenido que compartir una sala con un público tan entusiasta. El diálogo era prácticamente inaudible.
P: Quisiera que me dijeras algo acerca de la imagen de una estrella del cine de acción. Antes prevalecía la fuerza bruta, y el intelecto quedaba relegado a segundo plano. Los músculos lo eran todo. Ahora constatamos que con actores como tú, tanto en esta cinta como en BATMAN, el abordaje es mucho más intelectual. Creo que hay una redefinición del héroe de acción...
R: Ese punto es fascinante. Schwarzenegger era un súper hombre. ¿Quién diablos había visto antes un tipo tan bien formado? Pero esto ya no es nuevo, y él mismo ha generado cientos de imitadores. Sin embargo, Schwarzenegger será por siempre el primero. (Señala sus propios músculos) Hey, Mira esto... No hay punto de comparación, así que tuve que buscarme algo que no fuera la fuerza bruta a fin de competir. Esto supone una progresión en el plano de las cintas de acción, y el crédito es de Chris Nolan, quien ha elevado el nivel confiriendo sustancia e inteligencia a aquellas películas que suelen ser encasilladas en lo caricaturesco o en la acción pura. Ahora debemos competir con estos nuevos criterios. Estas películas son superiores a las de los 80’s. En este entonces bastaba con llamar a un tipo enorme que pudiera golpear a todo mundo. Pero ahora hay algo nuevo.
P: A los actores les gusta acicalarse para el set. Cuando trabajaste con Werner Herzog, la filmación se desarrolló en mitad de la jungla, y todos ustedes quedaron a merced de los elementos. En TERMINATOR – LA SALVACIÓN te sujetaron con cables y recibiste unas buenas golpizas. ¿Te parece que tu desempeño es realzado por toda esta actividad física?
R: Siento que mi trabajo vale algo cuando sangro. Recuerdo una historia acerca de Jimi Hendrix: la gente solía decir que él tocaba hasta que los dedos le sangraban y manchaban las cuerdas de su guitarra. Me encanta la visión de una persona que ignora el dolor porque ama su trabajo. Eso me gusta. No me convertí en actor a fin de ser mimado como un bebé.
P: ¿Los personajes que has interpretado han dejado alguna huella en tu forma de ser?
R: Honestamente, nunca pienso en eso, y jamás se me había ocurrido comparar a mis personajes.
P: Has interpretado tantos personajes, de Jesucristo a un asesino múltiple, pasando por magos y superhéroes. ¿Cómo te deshaces de todos ellos, y de sus rasgos, al final del día?
R: Detesto sonar como un pedante que no cesa de hablar de su maravilloso talento; pero, sí, debo admitir que uno se engancha y comienza a querer a sus personajes, por lo que es muy difícil decirles adiós al final del día. Pero hay otros personajes que interpreto y que mis amigos y familia no soportan. Sencillamente no desean que esa persona prolongue su estadía. Por ejemplo, Jim, mi personaje de HARSH TIMES; ninguna de las almas que me rodea deseaba que ese tipo se quedara en el domicilio más de la cuenta.
P: Habiéndote acompañado en algunas filmaciones, me he percatado de que a veces hablas con la prensa en el set. Pero a veces no lo haces. ¿Cómo distingues entre los momentos adecuados para una entrevista y los momentos tensos en los que lo más sensato es negarse?
R: Honestamente, en TERMINATOR trabajamos horas extra, por las noches, sobre todo durante la elaboración del guión. Cuando ese periodo terminó, yo seguía sintiéndome como en un estado de descubrimiento. Y esta sensación me acompañó a lo largo de la filmación. No me hubiera sentido a gusto hablando públicamente acerca del proyecto, porque era algo que ni yo mismo entendía.
P: ¿Con qué se quedará el público cuando la película termine y las luces de la sala se enciendan?
R: Espero haber trabajado en algo con identidad propia, a pesar del respeto que esta cinta muestra ante la mitología de TERMINATOR. Espero asimismo que la gente reconozca lo novedosa fuerza que nos compelió, y espero que nos den la oportunidad de sobrepasar nuestros logros a fin de crear una secuela. Si fallamos, sin duda habremos puesto el último clavo en el ataúd. Pero si salimos invictos, tendremos la oportunidad de continuar con esta fabulosa mitología.